En pleno Siglo XXI persiste el Apartheid de género que existe en la sociedad actual hacia las personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin.
Esto crea una de las peores situaciones de Ostracismo social de las registradas en la Historia. Con un índice de suicidio y desempleo incomparable con cualquier otro grupo social minoritario, las personas que
nacieron con esta grave aflicción física tienen que afrontar interminables
obstáculos personales y sociales hasta lograr poder llevar una vida normal.
Se estima que 1 de
cada 100.000 ciudadanos europeos ha nacido con Síndrome de Harry Benjamin.
El radio estadístico es mucho más menor de lo que generalmente piensa la
gente, que todavía hoy suele confundir a estas personas con los homosexuales, los transexuales o los transgéneros.
Expertos médicos
mundiales definen el Síndrome de Harry Benjamin (vulgarmente conocido como "transexualismo") como una condición intersexual que se desarrolla antes del nacimiento involucrando el proceso de diferenciación entre hombre y mujer.
El
Síndrome de Harry Benjamin se produce cuando el cerebro se desarrolla de un sexo y el resto del
cuerpo se desarrolla con características del sexo opuesto, haciendo necesaria una rehabilitación física del fenotipo y sistema endocrino para ajustarlo a la verdadera identidad de género de la persona, la cual viene determinada por la estructura del cerebro.
Evidentemente se trata de una aflicción neurológica y genética
sumamente grave que inhabilita al individuo que la sufre de modo muy serio
como es de suponer, tanto a niveles personal, como social, para su propio desarrollo.
La invisibilidad
social de estos casos genuinos de Síndrome de Harry Benjamin es el soporte que fundamenta la creencia popular de que estos casos en realidad "no existen" y de existir "tienen un final trágico". En la actualidad los medios de comunicación sólo se ocupan de estos casos de
forma desproporcionadamente superficial y sensacionalista en dos situaciones:
Cuando un personaje popular "cambia de sexo" o cuando una persona nacida
con Síndrome de Harry Benjamin (usualmente "transexual" en los medios
de comunicación) es víctima de hostigamiento o de discriminación.
Al
consistir el Síndrome de Harry Benjamin en una aflicción física sexual se produce una morbosidad mediática
y social entorno a la persona que lo sufre, rozando en muchas ocasiones
la pederastia y la pornografia mediática, y con el pleno beneplácito de los lectores o consumidores de estos productos mediáticos. Esta absoluta falta de balance en la exposición junto a la completa falta de seriedad con la que los medios son capaces de tratar el tema, causa los
más disparatados mitos y prejuicios acerca de estas personas en el
imaginario popular.
Como resultado de
ello se desarrollan fantásticas creencias y supersticiones sobre estas personas, sin el más mínimo fundamento instintivo, fáctico, científico ni perceptivo de la realidad de estas personas. Se generan una serie de prejuicios en cadena que carecen del más mínimo sentido común.
Una persona nacida
con Síndrome de Harry Benjamin no es un hombre que cambia de sexo ni una mujer que se convierte en hombre. Nada puede ser más disparatada que esta afirmación. No hay desafío de las normas de género alguno: al contrario, estas personas necesitan ajustar su cuerpo, corregir su aflicción de nacimiento para poder sentirse completamente
lo que son.
El
Síndrome de Harry Benjamin no es sobre convertirse al sexo opuesto sino sobre SER el sexo que le corresponde de nacimiento, configurado por su estructura cerebral, tal y como la persona
lo ha sentido siempre.
Marginar de forma
tan dramática a estas personas que solamente pretenden corregir un muy grave defecto físico de nacimiento, es una de las formas de más cruel ostracismo social de las que la humanidad tiene memoria.
Y marginar además de forma deliberada aún a sabiendas del sufrimiento que
cargan estas personas, es una de las formas de máxima crueldad que
puede expresar un ser humano.
Hoy por hoy vivir
con Síndrome de Harry Benjamin se ha convertido en un serio paradigma de supervivencia personal, convirtiéndose el Síndrome de Harry Benjamin en una muy seria amenaza para la vida de muchas personas que lo sufren en silencio.